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Montería ciudad de contrastes arquitectónicos

Montería ciudad de contrastes arquitectónicos http://www.skyscrapercity.com

La transformación de Montería se refleja en su urbanismo: si bien se conserva una zona tradicional, en los alrededores de lo que se podría considerar el centro administrativo de la ciudad, donde se puede “leer” la arquitectura vernácula, grandes sectores de la ciudad dan paso a un modernismo deslumbrante, que le confiere a esta urbe el calificativo de la Miami Colombiana.

Para entender mejor la conformación arquitectónica de Montería, Visión Total Caribe conversó con el arquitecto local Alfonso García Kerguelen, quien durante su formación académica fue coordinador universitario de la Organización Colombiana de Estudiantes de Arquitectura – OCEA. Su interés por entender la relación entre Arquitectura – Usuario – Medio Ambiente lo ha llevado a explorar diversas técnicas en el diseño, vinculadas a la relación de espacio, función y estética, bajo estrategias sostenibles. También ha desarrollado proyectos residenciales, comerciales y hospitalarios. Igualmente, se encuentra vinculado en proyectos constructivos y de diseño arquitectónico, mediante una importante empresa de la ciudad.

 Visión Total Caribe: ¿Qué tipo de arquitectura tiene Montería?

Alfonso García Kerguelen: Actualmente, Montería es una ciudad de contrastes arquitectónicos; es una máquina del tiempo, donde el usuario puede poner un pie en el pasado y otro en el presente, en un abrir y cerrar de ojos.

Con el pasar de los años, Montería ha zonificado sus estilos arquitectónicos en la relación tempo-espacial. Recordemos que heredamos de la corona española la influencia del modelo de ciudad, en el que la plaza era el eje central “detonante” y punto de partida, en cuyos alrededores se levantaban las edificaciones de orden administrativo y de carácter religioso.

De este modo, en la ciudad podemos encontrar casas con arquitectura vernácula o tradicional (popular), edificaciones con arquitectura de finales del siglo XVIII, por lo general ubicadas en el centro tradicional de la ciudad y calificadas como Bienes de Interés Cultural (BIC); Arquitectura Neoclásica, de finales del siglo XX, Arquitectura Moderna, comprendida a finales de los años 60 y, finalmente, Arquitectura Contemporánea.

V.T.C.: ¿Qué elementos encontramos en la arquitectura tradicional de Montería?

A.G.K.: La arquitectura vernácula o tradicional es una arquitectura popular, realizada por los propios usuarios o mano de obra no calificada, aplicando el método que se conoce como autoconstrucción o construcción espontánea. Con ella se alcanzaron a construir diversos tipos de edificaciones en la ciudad, dando como resultado la lectura de una imagen con identidad propia, entrelazada con las costumbres y la cultura del sitio.

Las construcciones vernáculas de Montería han acertado en materia de funcionalidad, porque se adecuaron a la finalidad prevista y a los materiales disponibles del entorno local o próximo, sin olvidar la técnica constructiva. Por eso, este tipo de arquitectura presenta rasgos tipológicos totalmente contextualizados dentro del ambiente geográfico; por ejemplo: el sistema constructivo del bahareque y la boñiga de vaca, cubiertas en palma, mampostería en calados o la tapia pisada y la ubicación correcta de diversos materiales, como la madera y el concreto. Sin embargo, existe una tendencia a desaparecer dichos elementos que, a lo largo del tiempo, han resuelto de manera funcional la habitabilidad de un recinto. Soy arquitecto amigo de la transformación correcta de las ciudades y partidario de inyectar mejoras y adelantos, a través de la investigación y el diseño, siempre en búsqueda de elevar la calidad de vida de los usuarios, pero sin perder la esencia e identidad de la ciudad. Así, considero que los elementos vernáculos de nuestra arquitectura pueden reinterpretarse, apuntándolos a una arquitectura sostenible, futurística y única, desde su aplicación en diseño de fachadas, diseño interior y mobiliario.

En Montería cohabitan diversos estilos arquitectónicos. La ciudad empezó a construise bajo el esquema español, de una cuadrícula en torno de la plaza central. Hoy encontramos edificaciones de tipo tradicional, neoclásico, moderno y contemporáneo. Sin embargo, la construcción hoy poco tiene en cuenta el contexto y los factores bioclimáticos.

V.T.C.: ¿Qué elementos tiene la arquitectura moderna de la ciudad?

A.G.K.: En Montería es evidente la implementación de elementos arquitectónicos modernos. Sin embargo, me quiero enfocar en la mala interpretación de dichos materiales en nuestro contexto. Se hace cada vez más notoria la importación de diseños o modelos de tendencias arquitectónicas que no han sido sometidas a estudios de las condicionantes ambientales de nuestra ciudad. Por ejemplo: las edificaciones con las fachadas en vidrio, totalmente expuestas hacia el sol poniente, provocan el aumento de la sensación térmica al interior del recinto y, por ende, aumentan la demanda energética, al requerir la instalación de métodos de enfriamiento activos (aires acondicionados).

Igual pasa con el color sobre las fachadas de las edificaciones, simulando el “minimalismo”. En muchos los casos se usa el color negro sobre las fachadas principales de las edificaciones. Si recordamos, el color negro tiene como propiedad absorber todas las ondas luminosas, sin reflejar ninguna, lo cual provoca el aumento de la sensación calórica al interior de los espacios.

Por otro lado, el abuso de los materiales y la ubicación de estos es otro factor negativo muy común en la arquitectura actual en la ciudad. Por ejemplo, el uso del súper board en las fachadas principales de las edificaciones. Montería, por su ubicación geográfica, tiene un 80% de humedad relativa y temperaturas que alcanzan los 40 grados centígrados. Esto provoca que la vida útil de los materiales se reduzca y los costos de mantenimiento aumenten. Por tal motivo, considero que debemos usar materiales pensados para nuestro clima y aplicar estrategias de diseño para visionar una arquitectura más amigable con el ambiente, bajo la premisa de la sostenibilidad y la bioclimática.

V.T.C.: ¿De qué manera podría conservarse el patrimonio arquitectónico de esta ciudad?

A.G.K.: En la ciudad de Montería, desafortunadamente, no existen edificaciones patrimoniales, puesto que aun no han sido declaradas como tales por el Ministerio de Cultura. Sin embargo, representan Bienes de Interés Cultural (BIC) que pueden ser localizados en el Plan de Ordenamiento Territorial – POT de la ciudad. Ahora bien, dichas edificaciones están atravesando por una etapa de olvido y desinterés, originando la pérdida de la huella histórica de la ciudad. Esto se debe a muchos factores, dentro de los que podría mencionar el alto costo de mantenimiento, elevados impuestos y/o cambios de usos no acertados. A todo esto se le suma la falta de políticas de desarrollo del ente municipal para rescatar dicha memoria urbana colectiva.

La valoración del patrimonio conlleva la necesidad de elaborar criterios de selección y técnicas para su conservación, restauración y reciclaje, que constituyen una compleja trama de decisiones, referidas, entre otros aspectos, a la valoración del bien y su contextualización, a premisas teóricas o aspectos predominantemente técnicos y económicos. Esto constituye una tarea interdisciplinaria, en la que concurren conocimientos provenientes de diferentes áreas del saber, enmarcados en principios teóricos y metodologías específicas. Tal podría ser el trabajo conjunto de la academia, el municipio y el gremio de arquitectos e ingenieros, con la ayuda de otras disciplinas, que sumen el componente de inclusión social, que permitan rescatar y conservar dichas edificaciones. El patrimonio de la ciudad es un tema muy importante al que no hay que temerle, sino más bien integrarlo a la dinámica urbana, a las propuestas de nuevas políticas de desarrollo, tanto de orden municipal como departamental.

“La arquitectura no tiene límites. Es una disciplina donde la armonía de elementos, colores y texturas se une para dar forma. La conjugación de diversos materiales y la superposición de “pieles” son, para mí, pieza clave en el diseño.”, arquitecto Alfonso García Kerguelen.

V.T.C.: ¿La arquitectura moderna se puede conjugar con elementos de lo tradicional?

A.G.K.: La arquitectura no tiene límites. Es una disciplina donde la armonía de elementos, colores y texturas se une para dar forma. La conjugación de diversos materiales y la superposición de “pieles” son, para mí, pieza clave en el diseño. Lo importante es saber reinterpretar los elementos y saberlos ubicar. Por ejemplo, la abstracción de las formas, de los elementos de la arquitectura tradicional sirve como referente para aplicarlos en la arquitectura moderna. El arquitecto tiene ante todo una responsabilidad social y es, en este tipo de ejercicios, donde pone a prueba su destreza, conocimiento, experiencia y, sobretodo, su imaginación y creatividad.

V.T.C.: ¿Cuáles son los retos de la arquitectura en Montería, frente al desarrollo que ha tenido la ciudad durante los últimos años?

A.G.K.: Montería viene desarrollando planes de crecimiento urbano planificado, estrategias de movilidad urbana, recuperación del espacio público, preservación de los recursos naturales, en los que la ciudad mira hacia el río Sinú. Sin embargo, considero importante emprender propuestas arquitectónicas acordes al clima; plantear estrategias de diseños en los que la sostenibilidad y la bioclimática tomen relevancia en la arquitectura actual y futura, teniendo en cuenta el cambio climático; poner en práctica sistemas de enfriamiento pasivo, crear paisajismo interno, donde se conjugue lo ambiental y lo construido.

Finalmente y, no menos importante, veo necesario romper el esquema de la arquitectura tímida y homogénea. Es un reto para la arquitectura hoy día atreverse a crear propuestas con dinamismo, ritmos y secuencias en colores y formas que den lugar a una arquitectura icónica de la ciudad.

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